Soy la creadora de Crisàlide Espai de Benestar, un espacio de acompañamiento personal y familiar nacido para ayudarte a detenerte, escucharte y recuperar la conexión contigo.
Crisàlide no surgió únicamente de una idea profesional. Nació también de mi propia experiencia, de una etapa en la que necesité encontrar nuevas formas de comprenderme, recuperar la calma y volver a sentirme en equilibrio.
Por eso, detrás de cada práctica, sesión y propuesta hay una intención muy clara: ofrecerte un espacio cercano, respetuoso y sin juicios, donde puedas sentirte escuchada y acompañada en el momento que estás atravesando.
Durante mucho tiempo viví en piloto automático.
Intentaba llegar a todo, cumplir con mis responsabilidades y atender constantemente las necesidades de los demás. Mi día a día estaba lleno de tareas, exigencias, preocupaciones y obligaciones. Incluso en los momentos de descanso, mi mente continuaba anticipando lo siguiente que tenía que hacer.
Me sentaba a comer pensando en todo lo que quedaba pendiente. Llegaba la noche cansada, pero me resultaba difícil desconectar. Mi cuerpo acumulaba tensión, mi mente no paraba y mis emociones aparecían muchas veces como una montaña rusa que no sabía cómo comprender.
Desde fuera, podía parecer que todo seguía su curso. Sin embargo, por dentro sentía que algo se había apagado.
Había dejado de estar presente. Vivía más conectada con las obligaciones, las expectativas y el futuro que con lo que estaba sintiendo en ese momento. Apenas me detenía a escuchar mi cuerpo, reconocer mis necesidades o preguntarme cómo estaba realmente.
Hasta que llegó un momento en el que comprendí que no podía continuar viviendo de aquella manera.
Necesitaba parar.
Necesitaba dejar de sobrevivir al día a día y recuperar la sensación de estar verdaderamente viva. Quería volver a disfrutar de las pequeñas cosas, sentirme presente y aprender a escucharme sin exigencias ni juicios.
Así comenzó mi propio camino de búsqueda interior.
La primera herramienta que llegó a mi vida fue el yoga.
A través del movimiento consciente, la respiración y la atención plena, comencé a recuperar la conexión con mi cuerpo. El yoga me enseñó a observar mi mente sin dejarme arrastrar constantemente por ella y a crear un espacio entre lo que sentía y la manera en la que reaccionaba.
Poco a poco, fui descubriendo que parar no significaba abandonar mis responsabilidades. Significaba aprender a habitarme, respetar mis límites y encontrar una relación más equilibrada entre mi mente, mis emociones y mi cuerpo.
Después llegó el Reiki.
El Reiki me enseñó el valor de recibir, descansar y permitirme no hacer nada durante un momento. Me ayudó a conectar con la calma, con la calidez de la energía y con una forma más amable de relacionarme conmigo misma.
Más adelante conocí los Registros Akáshicos.
A través de ellos profundicé en mi escucha interior y comencé a observar mi vida desde una perspectiva diferente. Me ayudaron a reconocer aspectos que necesitaba trabajar, comprender determinadas experiencias y avanzar con mayor claridad en mi proceso de crecimiento personal.
Posteriormente llegaron la Astrología Psicológica Evolutiva y la Terapia Floral Integral.
Estas herramientas me permitieron comprender con mayor profundidad mis patrones emocionales, mis mecanismos inconscientes, mis fortalezas y aquellas características que durante mucho tiempo había considerado debilidades.
Aprendí que muchas de las partes de mí que intentaba cambiar, ocultar o rechazar contenían también un enorme potencial. No se trataba de luchar contra quien era, sino de conocerme, integrar mis experiencias y transformar mi manera de relacionarme conmigo misma y con el mundo.
Comencé a tomar decisiones más coherentes con lo que sentía, a cuestionar exigencias que no me pertenecían y a actuar con mayor libertad.
Comprendí que no necesitaba convertirme en otra persona.
Necesitaba volver a mí.
Todo este proceso transformó profundamente mi forma de entender el bienestar y el crecimiento personal.
También despertó en mí la necesidad de compartir lo que había aprendido y de acompañar a otras personas que pudieran estar atravesando momentos similares: etapas de estrés, bloqueo, desconexión, incertidumbre o cambio personal.
Así nació Crisàlide Espai de Benestar.
Elegí el nombre Crisàlide porque representa ese periodo de transformación en el que aparentemente todo permanece quieto, pero en el interior se está produciendo un cambio profundo.
Una crisálida no se convierte en mariposa de un día para otro. Necesita tiempo, protección, calma y un espacio seguro en el que desarrollar su propio proceso.
Creo que las personas también necesitamos ese espacio.
Un lugar donde podamos parar, escucharnos y comprender qué está ocurriendo dentro de nosotras. Un lugar sin prisas, exigencias ni respuestas impuestas. Un lugar donde podamos reconocer nuestros propios recursos y avanzar respetando nuestro ritmo.
Crisàlide nació con ese propósito.
Mi manera de trabajar parte de una visión integral de la persona.
No entiendo la mente, las emociones, el cuerpo y la dimensión energética como partes independientes, sino como elementos que se relacionan continuamente. Cuando una de estas áreas se encuentra desbordada o bloqueada, las demás también pueden verse afectadas.
Por este motivo, utilizo diferentes herramientas de acompañamiento, como el yoga, el Reiki, los Registros Akáshicos, la Astrología Psicológica Evolutiva, la Terapia Floral Integral y la radiestesia.
Cada persona llega con una historia, unas necesidades y un momento vital diferente. Por ello, no creo en procesos idénticos ni en soluciones universales.
Las terapias son herramientas.
Lo verdaderamente importante eres tú, lo que estás viviendo y aquello que necesitas en este momento.
Mi intención no es decirte quién debes ser ni darte respuestas cerradas. Mi función es ofrecerte un espacio de escucha, comprensión y acompañamiento para que puedas reconocer tus emociones, observar tus patrones y conectar con tus propios recursos.
A veces, el proceso comienza aprendiendo a parar.
Otras veces, comprendiendo una emoción, cerrando una etapa, recuperando la confianza o atreviéndonos a tomar una decisión que llevamos mucho tiempo posponiendo.
Cada proceso es diferente, y cada transformación tiene su propio ritmo.
Crisàlide es un espacio dirigido a personas que sienten que necesitan un cambio, aunque todavía no sepan exactamente cuál.
Personas que viven con estrés, cansancio o sensación de bloqueo.
Personas que atraviesan una etapa de transición, una separación, una pérdida, una decisión importante o un momento de incertidumbre.
Personas que desean comprenderse mejor, reconocer sus patrones y relacionarse consigo mismas desde un lugar más consciente y amable.
También es un espacio para quienes simplemente necesitan detenerse, respirar y volver a escuchar lo que sienten.
No tienes que llegar con todas las respuestas.
No tienes que saber qué terapia necesitas.
No tienes que tener claro por dónde empezar.
A veces, el primer paso es darte permiso para parar y reconocer que necesitas acompañamiento.
Soy Núria Soler y creé Crisàlide Espai de Benestar para ofrecerte ese espacio.
Un lugar donde puedas sentirte escuchada, comprenderte mejor y comenzar tu propio camino de transformación.
Porque en Crisàlide, el centro no es la técnica.
El centro eres tú.
Mi forma de acompañar nace de mi experiencia personal, pero también de una formación continua en diferentes disciplinas de bienestar y autoconocimiento.
Profesora de yoga para adultos
Profesora de yoga y mindfulness infantil y en familia
Profesora de yoga nidra
Maestría de Gendai Reiki Ho
Maestría de Registros Akáshicos
Terapia Floral Integral
Radiestesia y Péndulo hebreo
Astrología Psicológica Evolutiva
Cada una de estas herramientas me permite acercarme a la persona desde una perspectiva diferente. Algunas trabajan a través del cuerpo y la respiración; otras facilitan la reflexión, la relajación, el acompañamiento emocional o la comprensión de patrones.
No aplico todas las herramientas de la misma manera ni considero que exista una única opción adecuada para todo el mundo. Primero escucho la situación de cada persona y, a partir de ahí, valoro qué propuesta puede adaptarse mejor a sus necesidades y a su momento vital.